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¿Qué significa industrializar?

El III Encuentro Prescripción S.XXI ha dado respuesta a esta y a otras muchas preguntas en un espacio destinado a arrojar luz sobre el futuro del sector de la construcción.

Industrializar significa integrar desde el momento cero. La industrialización empieza en el propio proyecto”, apuntó Begoña López, CEO de Componentes y Unidades Constructivas, en el marco de esta iniciativa que en su última edición ha batido récord de asistencia con la participación de más de 80 profesionales del sector.

El espacio del MATCOAM, ha acogido una mesa redonda —moderada por Guillermo Hornero (PAEE), Koldo Monreal (Onhaus), Antonio Domínguez (Griesser), Laura García-Barrios (NAN Arquitectura) y presentada por el periodista Josep Salvat donde se han tratado los cuatro pilares fundamentales para buscar soluciones futuras a las necesidades del sector. Entre ellas, la industrialización y el reto de transformación del sector; la escalada de precios y cómo afrontar su estabilización a medio plazo; el reto que supone la falta de mano de obra cualificada; y, sobre todo, el cambio a “similar” en la prescripción a razón de la inestabilidad de los costes.

El III Encuentro Prescripción S.XXI reúne a los principales agentes de la construcción para arrojar luz sobre el futuro del sector - NAN - Arquitectura y Construcción                      El III Encuentro Prescripción S.XXI reúne a los principales agentes de la construcción para arrojar luz sobre el futuro del sector - NAN - Arquitectura y Construcción

La primera mesa, moderada por Laura García-Barrios, trató sobre cómo afrontar la carencia de mano de obra cualificada en el sector, un factor que está suponiendo todo un lastre para la construcción y la rehabilitación, actividades llamadas a ser uno de los motores económicos más importantes. La pérdida de oficios y de demanda de formación es una clara muestra de que, hoy, la construcción no resulta atractiva para los jóvenes. Uno de los retos es atraer y fidelizar el talento y ser capaces de transmitir el futuro de una profesión que contribuye a hacer nuestras ciudades más sostenibles. “Los fabricantes debemos motivar y trabajar para conseguir esta mano de obra cualificada, ya que somos los primeros interesados en que nuestros productos se instalen de forma excelente”, destacó Diana Torres, de BMI.

Ante el hecho de que en esta edición se ha duplicado la presencia de mujeres, Laura García-Barrios puso sobre la mesa el proceso de integración de la mujer en el sector y los retos a afrontar para conseguir una paridad que todavía sigue estando muy lejos. “Si somos capaces de incorporar la conciliación, cambios en la forma de trabajo y mejora de las condiciones lograremos solucionar esta falta de mano de obra. Somos los responsables de conseguirlo”, destacó Guillermo Hornero.

La segunda mesa, moderada por Guillermo Hornero, trató sobre la industrialización. Los procesos de producción se están acelerando de forma exponencial y muchas veces no existe demanda suficiente para absorber una oferta cada vez más avanzada tecnológicamente. La inversión en I+D+i para llevar al mercado productos y soluciones de máximo ahorro energético, pese a ser clave, aún no es percibida como algo que forme parte de la cadena de valor.

“Una de las líneas a estudiar es el desarrollo de proyectos innovadores y reales. Que formen parte de un conjunto de herramientas que permitan la participación de todas las partes”, apuntó Javier Martínez de Nasuvinsa. También se puso énfasis en separar la industrialización de la prefabricación. La industrialización debe empezar en el propio proyecto”, concluyó Begoña López, CEO de Componentes y Unidades Constructivas.

La escala de precios y cómo poder afrontar su estabilización a medio plazo fue uno de los aspectos más discutidos en la mesa moderada por Antonio Domínguez. ¿Cómo estabilizar y dinamizar los proyectos futuros con la incertidumbre actual de precios, cuando el BCE ha subido los tipos de interés  para frenar una inflación desbocada y en un contexto en que la globalización se encuentra en un punto de inflexión muy delicado?.

El sector ha aumentado precios en estos últimos meses. “Si no hay un valor añadido, sobras en la partida. Hay que dar solución al precio”, recalcó Koldo Monreal, de Onhaus. Esto es una realidad que conocen fabricantes, distribuidores, instaladores, promotores y constructores.

“Hemos aprendido a ser más eficientes y operativos para no impactar tanto en los precios y perder lo menos posible. La solución acaba siendo vender más para sobrevivir a ello”, explicó Josep Castellà, de Zehnder, como respuesta a los recientes incrementos de los materiales para fabricar los productos.

Koldo Monreal, de Onhaus, moderó la mesa que trató sobre cómo afrontar en la prescripción el cambio a “similar”, fruto de la inestabilidad de precios. Sin duda, un tema complicado. Las memorias técnicas utilizan con frecuencia este mal llamado eufemismo para avisar al futuro propietario de una calidad de materiales dudosa en la mayoría de los casos. “Hay que exigir que los proyectos estén completos para evitar posibles errores que impliquen grandes responsabilidades”, explicó Daniel Diedrich de A+HOUSE (DMDVA Arquitectos).

Además, estamos cambiando de paradigma del “built to sell” al “built to rent”. Pisos de obra nueva que se construyen para alquilar. “Debemos convivir con el equivalente y el similar, pero hay que definirlo muy bien a nivel legal”, matizó Ángel Ruiz de Hyline. “Más vale compartir entre todos para poder ganar excelencia en el sector que ir cada uno por su propio camino”, concluyó Antonio Domínguez.

 

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Componentes propone la creación de un Cluster de Construcción Industrializada en Melilla

Begoña López Ferrer, CEO y Founder de Componentes y Juan Carlos Cabrero Seral, director del curso de Industrialización del colegio de aparejadores de Madrid y director de Innovación de Componentes, han sido los ponentes de la jornada sobre ‘Construcción Sostenible Industrializada, una oportunidad para el desarrollo del sector en Melilla’ organizada por la delegación del Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Málaga en Melilla.

Históricamente, la situación geográfica de Melilla ha condicionado la disponibilidad de materiales y mano de obra para la construcción. Una reconversión del sector hacia la industrialización supondría un claro respaldo hacia un modelo autosuficiente, que apueste por la fabricación y exportación de nuevos productos de construcción industrializada.

Como parte del trabajo de divulgación de este modelo, que busca la implicación de la administración pública y del tejido empresarial local, la delegación del Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Málaga en Melilla ha organizado una jornada para conocer, de primera mano, la situación del sector y las soluciones más demandadas de la mano de profesionales expertos en el desarrollo y gestión de proyectos de construcción industrializada.

Tras la presentación realizada por Toufik Diouri, arquitecto y arquitecto Técnico, en representación del Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de la Ciudad de Melilla, los asistentes, mayormente profesionales del sector, empresarios e inversores, asistieron a dos charlas técnicas.

En la primera charla, titulada «Fomento, Economía y Mercado de la Construcción Industrializada. Estrategias posibles para una unidad como Melilla«, Begoña López realizó un análisis de la actualidad del sector de la construcción, tanto en España como fuera del país y en particular en la ciudad de Melilla. Tras esa primera exposición, se centró en las soluciones más demandadas para invertir en este sector, posicionando la industrialización, como clara alternativa al modelo constructivo desarrollado hasta ahora en la ciudad.

La segunda charla, titulada «Diseño, Tecnología y Sistemas de Montaje. Una visión Industrial para un sector a renovar corrió a cargo de Juan Carlos Cabrero. En ella, además de explicar los distintos sistemas de industrialización, se visualizaron ejemplos gráficos y desarrollo de algunos proyectos que se están realizando en Europa, como el N06 EAST VILLAGE LONDON de MACE, en el que se ha ejecutado una construcción por montaje de componentes fabricados industrialmente.

Los asistentes coincidieron en que la industrialización es la mejor alternativa de futuro para la construcción y puede suponer un salto cualitativo a la hora de posicionar Melilla como puerto preferente, dentro del continente africano, para la exportación de materiales industrializados, hasta el punto de proponerse la puesta en marcha de un Cluster, participado por empresas, profesionales y agentes sociales, para impulsar estas nuevas industrias.

 

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Componentes propone en Rebuild 2022 apostar por la digitalización mediante licencias Fast Track, para impulsar la viabilidad de los proyectos industrializados

Potenciar la digitalización en los procesos administrativos para agilizarlos y reducir el tiempo de espera en la obtención de licencias se postula en Rebuild 2022 como una de las medidas imprescindibles para impulsar la industrialización y agilizar el incremento de la oferta de vivienda y de edificios para el sector Sanitario o dotacional.

Rebuild 2022 ha vuelto a reunir a los principales actores del mundo de la industrialización de la construcción para debatir sobre la digitalización, el diseño y las distintas soluciones en materia de sostenibilidad.

La transformación digital está presente -en mayor o menor medida- en todas las industrias y sectores productivos, generando tanto innovación en los modelos de negocio, como mejora de los procesos productivos, aumentando la eficiencia y los resultados a través de la tecnología.

Pese a que las áreas de diseño e ingeniería ya implementan soluciones digitales, la construcción sigue siendo uno de los sectores menos digitalizados del mundo, con métodos tradicionales, manuales y procesos que dificultan el desarrollo de herramientas y métodos que puedan aplicarse de forma estandarizada.

La industrialización de la construcción, basada tanto en el modelo completo en Plataforma 3D como en modelos de integración de Componentes Compatibles 2D, resulta clave para liderar la implantación de la innovación en todo el sector.

Pero para que resulte efectiva, es imprescindible incorporar la Ingeniería de construcción o industrialización en todas las fases del proceso para que, más allá de contar con herramientas que faciliten el desarrollo del proyecto dentro de la planificación y los costes establecidos, la homogeneización de estos componentes y sistemas favorezca su implementación, tanto en la fase de diseño como en la fase de Ejecución de Obra.

“Digitalizar para industrializar: Ingeniería y Arquitectura”

Y en este marco, en el panel moderado por Begoña López Ferrer, CEO de Componentes y Unidades Constructivas bajo el título “Digitalizar para industrializar: Ingeniería y Arquitectura” los ponentes han puesto sobre la mesa muchas de las soluciones que el sector viene demandando.

La mesa de debate ha contacto con la presencia de Luis García Malo de Molina – Director de Operaciones de Aedas Homes-;  Mª José Piccio-Marchetti Prado – Directora General de Vivienda y Rehabilitación de la Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Agricultura de la Comunidad de Madrid; José Antonio Martín Martín -Subdirector General de Infraestructuras de la Consejería de Sanidad de la Comunidad de Madrid- y Antonio Ocaña – Socio-Arquitecto y Director de Proyectos  del Estudio de Arquitectura AIDHOS-.

Luis Malo ha reflexionado sobre los frenos que ralentizan al sector y qué aspectos pueden contribuir a su transformación. Según su experiencia como Promotora impulsora de la construcción industrializada en los últimos 3 años, la falta de tejido industrial tanto de fabricación de componentes 3D como 2D, es un aspecto que dificulta la implantación de la industrialización a mayor escala en los proyectos.

Mª José Piccio-Marchetti ha explicado la perspectiva pública y las medidas que permitirían agilizar y optimizar la construcción de viviendas mediante políticas como el Plan Vive que además garantiza seguridad jurídica a las empresas promotoras, y coincide con Begoña López en que la digitalización es clave para mejorar los trámites en los procesos administrativos y la concesión de licencias de obra, para agilizarlos y acortar plazos.

Jose Antonio Martín y Antonio Ocaña centraron el debate en la importancia de dotar a la ciudadanía de centros sanitarios que puedan adaptarse de manera rápida a circunstancias de emergencia sanitaria ocasional o duradera en el tiempo, combinando la gestión interna y el cuidado de los pacientes.

Ambos hablaron sobre sus recientes experiencias y qué ha aportado la digitalización y la industrialización en la construcción por ejemplo del Hospital Isabel Zendal -construido en Fast Track en solo 5 meses, con 5 equipos de arquitectura y 5 equipos de construcción- en el caso de Jose Antonio Martín y en el diseño de hospitales modulares del futuro, en el de Antonio, quien también participó con el estudio AIDHOS que representa en el desarrollo del proyecto del edificio de servicios múltiples del Hospital Isabel Zendal.

Begoña López concluyó recordando que los fabricantes de productos de construcción se esfuerzan por optimizar sus procesos internos para ser más competitivos, innovadores y eficaces. Ahora, más que nunca, es necesario que el sector de la construcción optimice sus operaciones, tanto en la fase de diseño como en la fase de fabricación industrializada de los componentes que lo forman y encontrar soluciones digitales puede ser la respuesta a muchos de los problemas comunes.

 

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Componentes y Unidades Constructivas industrializa para Sacyr la ampliación del Hospital 12 de Octubre

Esta industrialización permitirá reducir los plazos de la mayor obra hospitalaria que se está ejecutando en España actualmente.

El Hospital Universitario 12 de Octubre se encuentra entre los de mayor prestigio nacional e internacional, con casi 50 años de historia que comenzó con la inauguración de la Residencia General en 1973 y el Materno-Infantil en 1981. La ampliación consiste en la construcción de un edificio de nueva planta desarrollado por el equipo de arquitectura Argola Arquitectos, que albergará el bloque técnico, las unidades de hospitalización y todos los servicios del actual hospital materno infantil del Hospital Universitario 12 de Octubre, que contará con 740 habitaciones y 40 quirófanos.

La identificación de los sistemas industrializados y la definición de los componentes por parte de Componentes y Unidades Constructivas resultará clave para agilizar los procesos de ejecución, mejorar las calidades y reducir los tiempos de ejecución.

Actuaciones industrializadas en la ampliación del Hospital 12 de octubre

Los baños, las escaleras, los cuartos técnicos, los patinillos y la tabiquería de las 740 habitaciones son los elementos que se han propuesto para industrializar y que ayudarán a que sea posible realizar la ejecución completa de la obra en 26 meses. Todo un hito en cuanto a plazo de ejecución para construir los más de 130.0000 m2.

El planteamiento se basa en desarrollar en fábrica el mayor número posible de elementos constructivos completos, que posteriormente darán forma al edificio terminado. Desde tramos de patinillos que integran instalaciones, hasta una estancia completa, como el baño, que se trasladará a obra en un único módulo.

                   

Calidad, Seguridad y Sostenibilidad

La industrialización del proyecto permite aumentar la calidad y la seguridad de la fabricación, al realizarse toda ella en instalaciones fuera de obra, preparadas para acometer estos procesos, por lo que no presentan los riesgos habituales asociados al trabajo ni genera los residuos a pie de obra habituales en la construcción tradicional.

 

En este video puedes ver cómo será la renovación integral del Hospital Universitario 12 de Octubre.

 

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Smart Residences, una nueva forma de vivir y compartir

Con el avance de la sociedad a todos los niveles y el aumento progresivo de la esperanza de vida, surgen nuevas necesidades ocupacionales que demandan soluciones constructivas eficientes y funcionales para dar respuesta al bienestar físico y emocional de las personas.

Las Smart Residences son una novedosa alternativa que permite fomentar el envejecimiento saludable, creando espacios cómodos y funcionales para que nuestros mayores puedan ser y hacer lo que para ellos es importante. Todo ello, con criterios funcionales que aseguren el bienestar de sus ocupantes y bajo una eficiencia constructiva que garantice la optimización de plazos y un resultado de máxima calidad.

Con estas premisas, la construcción industrializada en Plataforma 3D se convierte en el sistema constructivo idóneo para dar respuesta a estas necesidades. Mediante el sistema constructivo 3D se reduce el plazo en, al menos, un 50%, lo que permite poner en funcionamiento el centro en la mitad de tiempo.

Las dimensiones de las habitaciones y los espacios son óptimas para la seriación y estandarización de sus componentes, que serán producidos en fábrica y transportados hasta la ubicación final, donde quedarán ensamblados y operativos con estrictos controles de calidad y seguridad. Esta seriación, nos permite optimizar costes y transportar elementos con un importante valor añadido.

Las Smart Residences ofrecen unidades habitacionales como hogares personalizables y cuentan con unidades compactas con amplios espacios comunes para fomentar la interacción entre los usuarios.  La accesibilidad y el confort hacen que los espacios cubran, con creces, las necesidades básicas de la gente mayor. Además, la unión de módulos con largo variable permite la generación de pequeñas terrazas o miradores – espacios controlados de relación con el exterior-, que ayudan a convertir las distintas unidades habitacionales en entornos más domésticos. El objetivo es conseguir que el residente se sienta como en casa.

El control y la optimización de los recursos energéticos junto con la atención asistencial logran la satisfacción del usuario, mejorando la eficiencia y rentabilidad del centro.

Las Smart Residences son otra muestra más de la versatilidad de la construcción industrializada a la hora de abordar proyectos que resuelven necesidades concretas de las personas y de construir edificios más saludables.

Mediante una Ingeniería de Procesos, ya es posible diseñar, optimizar, operar, controlar y gestionar procesos de transformación de materiales en productos de una manera sostenible, segura, rápida y a un bajo costo.  Además de favorecer el acceso de la mujer a empleos en toda la cadena de valor del sector de la construcción la industrialización garantiza el ahorro de agua durante la fabricación y la eficiencia energética durante toda la vida útil del inmueble.

 

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“La industrialización de la construcción contribuirá a la incorporación de la mujer al ciclo constructivo, tanto en la fase de diseño como a pie de obra»

La industrialización del sector de la construcción avanza para dar respuesta a las nuevas necesidades sociales, con propuestas más sostenibles, eficaces y eficientes. El sector entra en una nueva era que podría abrir, definitivamente, las puertas al talento juvenil y, sobre todo, dar entrada a la mujer en la construcción. Esta es una de las afirmaciones de Mª Begoña López, CEO de Componentes y Unidades Constructivas quien, en el Día de la Mujer, no sólo nos expone en la siguiente entrevista con Interempresas las ventajas competitivas de la industrialización en la construcción, sino que también nos aporta su visión más personal sobre su experiencia profesional, como directiva de una gran empresa de la construcción.

¿Quién es Mª Begoña López?

Mª Begoña López es la consejera delegada de la primera ingeniería que se ha constituido en España, especializada en construcción industrializada.

¿Qué ofrece Componentes y Unidades Constructivas?

Componentes y Unidades Constructivas es una ingeniería especializada, aunque nos consideramos una ingeniería de la propiedad. A la hora de diseñar un edificio, estamos al lado del estudio de arquitectura y de la promotora, ofreciendo aprendizaje y acompañándolos para que el resultado final sea un producto más industrializado, sostenible, con menos coste de inversión y, sobre todo, con mayor control y reducción de costes a lo largo de toda la vida útil del edificio. Es decir, creamos proyectos para que sea más eficaces, eficientes y sostenibles.

¿Por qué la compañía apostó por la construcción industrializada ya en 2004?

Aunque la construcción industrializada existe desde hace muchos años, el nuestro fue un proyecto innovador. De hecho, se estudia en todas las escuelas de arquitectura. Pese a que es un modelo de construcción que ofrece unos costes de mantenimiento y un ciclo de vida útil del edificio muy relevantes, es cierto que, en ese momento, desde el sector inmobiliario no se estaba demandando.

En el sector industrial la construcción se hace por lotes y no hace falta un constructor único. Está más evolucionado y, a raíz de esa innovación y experiencia que se tenía con el sector industrial, empezamos a aplicarlo en el año 2004 al dotacional, todo un hito porque entonces, en España, sólo se hacía vivienda y el sector dotacional estaba un poco desamparado. Pero la necesidad estaba ahí, como ahora, porque se necesitaban colegios, hospitales y edificios sociales, así que se vio en la construcción industrializada la solución a estos problemas.

Es cierto que desde hace ya tiempo en el sector industrial se están dando soluciones, verdaderamente, espectaculares para construir de forma industrializada, minimizando los costes de inversión.

¿Por qué hay que industrializar la construcción?

Para hacerla más eficaz y más eficiente. Y el momento es ahora. Porque el sector tiene necesidades imperiosas a las que la industrialización puede dar soluciones. Los materiales de construcción, por ejemplo, siguen subiendo y no hay mano de obra cualificada.  Y esto no podemos achacarlo solo a los últimos varapalos sufridos por el sector, sino que hay una generación de profesionales de la construcción que ha desaparecido y se ha reemplazado por una generación de trabajadores menos cualificados -en muchos casos inmigrantes-; mientras que la tercera generación, la de nuestros hijos, no encuentran incentivos suficientes para trabajar en la construcción, con lo cual, hay una grave carencia de mano de obra cualificada. Por eso, hay que industrializar, para dar solución a estos y otros muchos problemas. Pero hay que saber industrializar, industrializar bien, para añadir a todos los beneficios que se le presuponen a la industrialización-sostenibilidad, calidad, estabilidad laboral y social, integración de la mujer en el mundo de la construcción y de otros colectivos desfavorecidos-, una mayor eficiencia con un menor coste.

Podemos considerarla una de las mayores expertas en el sector de la construcción industrializada por su vasta experiencia. ¿En qué momento se encuentra el sector y cuál es su hoja de ruta?

El crecimiento del sector debería avanzar hacia los estándares que se están manejando en el resto de Europa, que van, desde el 80% en algunos países nórdicos, hasta el mínimo de implantación en otros países, que es del 40%. En España estamos, aproximadamente, entre un 5% y un 10%, muy lejos de nuestros vecinos. Aunque algunos estudios apuntan que estamos solo en un 1%, en realidad no es así, porque ya se nota que hay esfuerzos en industrialización.

Tenemos que ir hacia estos estándares, no sólo por la necesidad de ser más eficaces, eficientes y sostenibles, sino porque tenemos que empezar a utilizar, no sólo los recursos naturales, sino también los recursos económicos de una manera más sensata.

Empezando por profesionalizar todo el sector. Me he encontrado con promotoras que dicen que quieren industrializar, pero que les sale más caro y no saben cómo hacerlo. Les respondo con el mismo ejemplo que comento a mis alumnos. Cuando vas a una ciudad muy grande por primera vez, tienes dos maneras de conocerla: por libre, en plan aventurero que puede salirte más o menos costoso pero que, en definitiva, es una aventura con sus riesgos; o puedes visitarla de la mano de un profesional, un guía turístico, con más garantías. Esto es lo mismo. La construcción, al igual que otros sectores que ya se han industrializado, tiene que contar con profesionales que aporten visión y experiencia en industrialización. Solo así conseguiremos que industrializar sea más económico.

La industrialización ha despegado en un momento de mayor auge del Build to Rent. ¿Éste es el modelo que debe tomar la construcción industrializada?

Se puede industrializar cualquier tipología de edificio, sin embargo, es cierto que el Build to Rent es donde más se ha apostado por la industrialización, por una cuestión de plazos y costes. Es obvio que, en cualquier negocio que luego va a ser explotado económicamente, el tiempo es un beneficio. Hace unos años, cuando fabricábamos para McDonald’s o Kentuchy Fried Chicken, estar abiertos una semana arriba o abajo -ya no te hablo de meses-, era un factor económico clave, ya que cada día de retraso, es tiempo en el que no se recupera la inversión.

En todas las promociones inmobiliarias de Build to Rent, residencias de estudiantes, geriátricos… en definitiva, edificios para explotación, al final hay una variable común, los fondos de inversión, que son quienes realmente están apostando por invertir en este país y bajo ese modelo de construir edificios. Para un fondo de inversión el plazo es una variable esencial, porque afecta a la rentabilidad.

Pero también es muy importante, fuera del Build to Rent, dotacional, para poder poner al servicio de una comunidad un edificio, sin que cueste más dinero y en la mitad de tiempo. De ahí que se estén haciendo esfuerzos importantes en proyectos que permiten reducir, en hasta un 50%, el plazo de ejecución del edificio, con el objetivo de ponerlo a disposición del ciudadano cuanto antes.

Uno de los mayores exponentes en la construcción industrializada es la sostenibilidad, pero también tiene gran valor la vertiente formativa. ¿Éste es un factor clave para ser una oportunidad laboral para los jóvenes, pero también para las mujeres en este sector?

La formación es fundamental y aquí sí que estamos muy lejos de cubrir las necesidades que requiere ahora mismo el sector. Antiguamente, los oficios se aprendían en el día a día y empezabas como peón de albañil en la obra, por ejemplo. Luego llegaron las formaciones profesionales, pero todo esto ha cambiado. Ahora mismo no hay profesionales especializados en montajes de fachadas o para la fabricación de determinados componentes. Es muy importante que la formación evolucione en el mismo sentido y que incluya tanto a los profesionales del futuro, como a los que ya están ejerciendo, como los aparejadores, porque la forma de construir no será la misma bajo los parámetros de la industrialización que de la manera tradicional.

La digitalización, por ejemplo, es una característica clave que incorpora la industrialización. Y por eso es fundamental formar a la gente sobre cómo se deben calcular esos datos o cómo hacer el seguimiento. La formación debe actualizarse, no sólo en los ciclos de Formación Profesional -que son importantísimos teniendo en cuenta la tasa de paro de nuestro país- sino que, además, tiene que haber una reconversión en las universidades.

Por otro lado, la industrialización puede y debe ser motor para la incorporación de la mujer al ciclo constructivo, tanto en la fase de diseño como a pie de obra. En nuestra etapa como fabricantes, ya fuimos testigos de que la incorporación de la mujer en la construcción industrializada es mucho más sencilla y sucede de manera más natural, porque si a efectos laborales la única diferencia entre un hombre y una mujer es el aspecto físico, la fuerza, con este sistema desaparecen. Y, más allá, la industrialización impulsa no solo la integración de la mujer, sino también de otros colectivos con cierto grado de discapacidad, por lo que supone un salto cualitativo a la hora de equiparar sexos, condiciones sociales… que no existe en los oficios tradicionales de la construcción.

En su caso particular, como mujer liderando una gran empresa innovadora y disruptiva, ¿Cómo ha sido su experiencia personal y profesional?

En los últimos 20 o 25 años he ocupado puestos directivos. Ha sido duro. Siempre he tenido que demostrar el doble o ésta ha sido mi sensación, la de tener que demostrar siempre el doble que mis compañeros. Al final, mi experiencia me ha llevado a liderar un equipo humano espectacular, de hombre y mujeres maravillosos, que me llevan acompañando en los últimos 14 años. Algunos son mayores y otros más jóvenes que yo, pero es incuestionable que lidere este equipo una mujer. El camino ha sido largo y basado en el esfuerzo. También soy madre, tengo dos hijas y me ha tocado viajar a menudo, incluso a nivel internacional, así que he tenido que dedicarle mucho tiempo, dejando de lado temas familiares en muchas ocasiones.

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Mª Begoña López (segunda por la izquierda) durante su participación en el I Foro WIRES, que tuvo lugar en la Fundació Joan Miró de Barcelona.

Componentes y Unidades Constructivas ha realizado más de 200 proyectos, de todos ellos, ¿alguno destaca por encima del resto?

Hay dos que hicimos en su día cuando trabajábamos en la empresa Modultec. El primer edificio que se hizo de vivienda Build to Sell completamente modular, fue un proyecto complejo e histórico. Estaba en un casco urbano donde ni tan siquiera la pared era homogénea e íbamos a llevar un edificio fabricado 100% en fábrica. Sí que fue un hecho importante, complejo y un gran reto que nos encantó a todos, sobre todo, porque estuvo lleno de anécdotas. Entre ellas, la construcción se grabó y se emitió durante varios meses en Discovery Channel como una construcción histórica, a la que teníamos que poner ‘made in Spain’, aunque alguna publicación extranjera puso ‘made in Japan’. Además, durante la fase de montaje por la noche había público e incluso gente asomada a sus ventanas. Recuerdo el nerviosismo porque todo saliera bien y al final no te das cuenta que aquello fue como un show.

Y el segundo proyecto que más me gustó, no sólo por lo emblemático que es, sino sobre todo por el equipo humano que me permitió conocer, fueron las residencias del Real Madrid en Valdebebas. Nos permitió trabajar para una casa con una atención exquisita, eso sí con un grado de exigencia elevadísimo, pero pudimos conocer a un equipo de arquitectura maravilloso, como es el estudio de Lamela liderado por Carlos, una de las mejores personas que me he encontrado en mi vida profesional, así que fue muy enriquecedor, aunque también tuvo su importancia mediática.

Además de la ingeniería y la construcción en fábrica, también se industrializan baños completos. ¿Cuáles son sus particularidades?

El año pasado monté una fábrica para la empresa Urbania, llamada The Prototipo Company, dedicada precisamente a la producción de baños industrializados y, con ella, rompimos un poco el sector del baño industrializado 3D. Implantamos ese componente en multitud de proyectos y cumplimos con el objetivo de hacerlos a un coste razonable. Nuestro know-how es el de una ingeniería industrializada, así que acompañamos a la promotora y al estudio de arquitectura, para diseñar un edificio en componentes, es decir, una construcción por montaje, como si fueran piezas de un lego. Estos componentes compatibles se fabrican en plantas industriales con un grado de seriación que es lo que permite reducir los costes. La clave está en saber elegir qué componentes son más compartibles para un proyecto u otro. Es hacer sencillo lo complejo, personalizando cada proyecto, porque no todos los proyectos son iguales ni deben serlo. Hay elementos en 2D, como las fachadas completas que vienen forjadas, con su ventana ya terminada y con todas las prestaciones interiores y exteriores, o elementos en 3D, como los baños, que ya vienen totalmente terminados con su ducha, bañera, espejo e incluso el portarrollos y mampara. Todo llega preparado y embalado y se coloca en obra, lo que permite reducir, notablemente, los residuos en obra. Frente a la construcción tradicional, la industrialización resulta mucho más sostenible.

¿Las prestaciones de la construcción industrializada se mantienen durante toda la vida útil del edificio?

Sí, porque cuando se industrializa un edificio, la sostenibilidad del edificio es uno de los elementos que se calcula en la fase del proyecto, junto con el coste de la inversión, para que sea lo más optimizada posible, en relación al coste en construcción tradicional. Y esto afecta, tanto los materiales que se utiliza como el coste de vida útil del propio edificio. Lo que los fondos de inversión denominan como Opex, que son todos los costes de la vida útil del edificio con criterios de sostenibilidad. Para ello, se busca utilizar materiales que hayan sido, a su vez, fabricados de forma sostenible y coherente, con la menor huella de carbono posible y con el mínimo consumo de agua y electricidad. Pero también tienen que ser componentes que ofrezcan una larga durabilidad y que sean reciclables al 100%.

¿Y no hay vuelta atrás y ya se ha trazado la hoja de ruta para experimentar un cambio urbanístico?

Como sociedad, cada vez nos hacemos más exigentes, como es lógico. Pero a nivel global, debemos ser conscientes de que estamos sobreexplotando el planeta y tenemos que cuidarlo. Queremos todo más rápido, mejor y a menor coste, pero, hemos de hacerlo compatible con el respeto de nuestro entorno y de los espacios en los que vivimos, para que sean cada vez más agradables. Todo esto es lo que nos va a llevar a industrializar, sin punto de retorno. Estamos en un momento que, prácticamente, todo es posible y de lo que se trata es de hacerlo de forma más razonable.

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Mesa-Innovación-y-sostenibilidad

La industrialización es vital para conseguir edificios y ciudades más eficientes

El I Foro Juntos Sumamos Más, Colaboración público-privada en el mundo inmobiliario- organizado por WIRES- Más hizo honor a su nombre y fue una excelente suma de aportaciones y visiones expertas, que pusieron el foco en dos aspectos esenciales: la situación de la vivienda sostenible y eficiente y el parque actual de vivienda. Temas todos ellos de la máxima actualidad y relevancia para que el sector de la construcción dé el salto definitivo y apueste definitivamente por el cambio necesario.

La mesa moderada por Teresa González, directora Hospitality y Residencial de AECOM, se ha centrado en analizar las tendencias en torno a las soluciones constructivas innovadoras y sostenibles para la vivienda. En ella han participado Xavier Guzmán, consultor de Estrategia de Sostenibilidad en IMPACT PERCEPTIONS; Fernando Aranda, miembro del comité de expertos del grupo de energía de INCASOL; Mª Begoña López, CEO y especialista en industrialización en Componentes y Unidades Constructivas; Helena Salvadó, socia directora del departamento de Edificación en Batlleiroig y Marta Badia, arquitecta y socia en Blossom.

El debate, que se inició con distintas reflexiones sobre el reto de la sostenibilidad inmobiliaria en España, tuvo como conclusión de consenso que es necesaria una mayor conciencia del concepto de sostenibilidad en la edificación y la industrialización del sector para favorecer la construcción, el mantenimiento y la durabilidad de un parque de vivienda sostenible en España.

Según Xavier Guzmán, «la regulación tiene que venir a tiempo para permitir al sector adaptación y flexibilidad» Por otro lado, para Guzmán la administración “debe aportar solidez legal. No se pueden dar bandazos”.

Fernando Aranda señaló que “en la vivienda pública tenemos que ser sostenibles, pero además dar valor a la parte «pública», escuchar a la gente y tener en cuenta lo que nos pide la sociedad».

En esta misma línea insiste Helena Salvadó, y añade que “la industrialización es vital para conseguir mejores edificios y ciudades eficientes”.

Según Marta Badia, «desde la administración se pueden proponer medidas que incentiven la sostenibilidad en el sector con fórmulas como la edificabilidad»
Igualmente, Badia promueve la profesionalización a través de establecer un paso previo a modo de primera fase con un estudio hecho por especialistas en edificios verdes para lograr la realización de “un buen proyecto sostenible”.

“La administración debe ayudar a industrializar el sector agilizando licencias o aportando beneficios para que los promotores privados y los fondos se incentiven a apostar por la promoción sostenible”.

Esta fue la reflexión de Begoña López quien, además, lanzó un mensaje al sector privado: “que entiendan que para esto hay que ir con los guías adecuados, no improvisar”. También señaló que «la industrialización no se entiende si no conlleva una optimización de los precios»

La conclusión final que cerró este debate es que la Administración es quien puede y debe liderar el cambio hacia la construcción de edificios sostenibles, como se ha demostrado en todos los países que ya han integrado la sostenibilidad dentro de sus soluciones constructivas.

En la otra mesa, enfocada en la colaboración público-privada en el parque actual de vivienda, se habló sobre la seguridad jurídica, la agilización de los procesos y la industrialización del sector.

 

Puedes ver el video de la jornada aqui

 

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¿Puede la industrialización paliar la subida de precios en la construcción?

El precio de los costes de la construcción de viviendas de nueva obra se ha disparado en 2021, con una subida del 15,3%, según el informe de Tendencias del Sector Inmobiliario elaborado por Sociedad de Tasación. Al aumento de los precios de las materias primas (aluminio, madera, hormigón, acero, cobre…) se suma la falta de mano de obra cualificada. Dos aspectos que, de continuar así, pueden poner contra las cuerdas a todo un sector que está sufriendo las consecuencias más negativas de la inflación de materiales. Esto puede provocar importantes desajustes en el sector inmobiliario, sobre todo porque todavía no se están repercutiendo los costes al cliente final.  La Confederación Nacional de la Construcción (CNC) anunciaba en el mes de noviembre que esto podría paralizar las obras del 40% de las empresas.

Hacer acopio de materiales para evitar que la sucesiva escalada de precios incida en los presupuestos podría ser una solución de emergencia. Sin embargo, esto solo acarrearía un serio problema de suministros a la mayoría de las compañías y un cash flow negativo que no todas las empresas o industriales podrían soportar.

«Imposible solo significa que aún no se ha encontrado la solución» (Henry Ford). 

Este escenario coyuntural adverso es una oportunidad para buscar, entre todos, nuevas soluciones. La industrialización permite incluir -de forma estandarizada- el conocimiento y la experiencia previos desde la fases tempranas del proyecto, realizar una constante mejora de procesos y construir de forma óptima cada edificio según su ubicación y uso. Cambiando los procesos constructivos y utilizando plataformas estructurales abiertas para diseñar los proyectos, para fabricar y construir de forma más eficiente y rentable, al tiempo que se reduce la mano de obra y los costes.

En momentos como este es cuando hay que mirar alrededor y buscar soluciones novedosas, como la construcción industrializada, que permitan construir mas rápido y más eficiente. Pensar de otro modo, para construir de otro modo.

En la estrategia de diseño y fabricación, se recomienda la estandarización de aquellos componentes de menor valora añadido para el cliente final, enfocando la inversión en aquellos que generan el mayor valor, buscando alcanzar la mayor flexibilidad posible en el proyecto, siempre con un alto porcentaje de componentes industrializados.

La industrialización ha de significar en todos los casos, si se planifica correctamente en fase de diseño y posteriormente con una ingeniería de proceso de implantación en obra correcta, una clara reducción de los costes. Si no, debería llamarse industrialización, sino prefabricación. En todos los sectores, la industrialización ha de traducirse directamente en reducción de costes de transformación o producción.

Ha llegado el momento de planificar para construir más rápido, más sostenible más controlado y mas barato. Es tiempo de generar empleo de calidad y de impulsar un sector que hoy, más que nunca, necesita soluciones constructivas innovadoras que ayuden a paliar los problemas del mercado.

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Construir un edificio por piezas es posible

Montar un edificio de viviendas pieza a pieza. O un colegio. O un edificio de oficinas. La construcción industrializada puede dar un salto de gigante, como en el pasado ya lo hizo la industria del automóvil, fabricando cada uno de los componentes en fábrica, transportándolos a la promoción correspondiente y montando todas las piezas ‘in situ’, como si se tratase de la estantería Ekenabben de IKEA.

   

Un paso de gigante que vuelve a mirar los edificios desde la perspectiva de las dos dimensiones en lugar de las 3D y que puede suponer empujón espaldarazo definitivo a un sector que, a diferencia del automovilístico, no ha conseguido industrializarse al 100% ya que todos los pasos dados hasta la fecha han ido en dirección de la construcción por módulos. Todo eso está a punto de cambiar.

«Imagina que en lugar de transportar en un camión un módulo de 60 metros cuadrados de un proyecto, en el que prácticamente todo lo que transportas es aire, transportaras 1.000 metros cuadrados. El salto es brutal. Y el ahorro de costes, también. Es la revolución de la construcción«, explica a El Confidencial Begoña López Ferrer, una de las personas con más experiencia en construcción industrializada en España y quien apuesta por la construcción de cualquier edificio a partir de componentes.

Una apuesta por la construcción de cualquier edificio a partir de componentes

Junto a un equipo de casi una veintena de ingenieros y arquitectos, decidía dar el salto este verano y poner en marcha, Componentes y Unidades Constructivasla primera ingeniería en España capaz de construir cualquier tipo de edificio por componentes, por piezas, como si de un coche o de un mueble de IKEA se tratara. En su aventura cuentan, asimismo, con la ayuda de otras 25 personas del departamento de construcción e ingeniería de la Universidad Politécnica de Asturias.

«Cuando hicimos con la empresa Modultec el primer edificio modular en altura en España, había más gente mirando que trabajando en el montaje. Fue un reto espectacular», recuerda López Ferrer.

Su apuesta, y la de todo su equipo, puede resolver algunos de los grandes problemas a los que se enfrenta el sector de la construcción en España: el fuerte incremento de los costes de construcción, con la consiguiente desviación en los presupuestos de obra, y la enorme escasez de mano de obra cualificada. Dos de los grandes lastres que lleva a sus espaldas el inmobiliario. Dos lastres, de difícil solución, especialmente el de la falta de mano de obra, en el corto plazo.

Para que nos hagamos una idea, la Confederación Nacional de la Construcción calcula que el sector necesita 700.000 nuevos puestos de trabajo, especialmente jóvenes, para afrontar el gran volumen de obras que se espera que traigan consigo los fondos europeos Next Generation. Peones, albañiles, jefes de obra… son solo algunos de los profesionales más buscados en un sector que emplea actualmente a 1,3 millones de personas, la mitad que cuando estalló la burbuja inmobiliaria -2,8 millones-, en 2008.

Pero además, existe otro gran quebradero de cabeza para el sector: el imparable incremento de los costes de construcción. La madera, por ejemplo, se ha encarecido, nada más y nada menos que un 125%, pero también el aluminio, el acero o el PVC han subido con fuerza… Una gran lista que ha puesto en alerta a una industria que llegó a representar el 12% del PIB y que ahora supone el 7% de nuestra economía. Unos costes que dentro de un proceso de construcción industrializada por componentes podrían estar bajo control, con presupuestos cerrados y sin desviaciones.

«Somos la primera ingeniería que se dedica en exclusiva a la construcción industrializada, tanto en procesos como en proyecto. IKEA revolucionó el sector del mueble al dividirlo todo en componentes y nosotros queremos hacer lo mismo en el inmobiliario. En el caso del gigante sueco, alguno de esos componentes como los tornillos o las bisagras es estándar y se fabrican en serie, lo que permite abaratar los costes. Lo mismo sucede en el sector del automóvil. Al fabricar en serie los elementos y meterlos en una cadena de producción, bajan mucho los precios», explica Begoña López Ferrer.

Desde hace 20 años, el equipo de Componentes y Unidades Constructivas ha trabajado en multitud de proyectos industrializados como fabricantes, fundamentalmente módulos. A sus espaldas, más de 300.000 metros cuadrados de construcción modular.

Entre ellos más de medio centenar de colegios, hospitales, centros de salud, McDonalds, Starbucks, Vips, KFC o las residencias de la ciudad deportiva del Real Madrid, junto al arquitecto Carlos Lamela, para FCC y San José: 6.000 metros cuadrados en apenas 3 meses. Asimismofue el equipo que hizo el anteproyecto inicial del hospital Zendal junto con el estudio de arquitectura AIDHOS.

«Ahora vamos a desarrollar la ingeniería necesaria para poder construir cualquier edificio en una nave. Hemos ido evolucionando y ya no vemos el edificio como un todo, sino como partes, como componentes. Hemos pasado del 3D al 2D, las fachadas por un lado, las paredes por otro… El IKEA de los edificios«, añade López Ferrer. «Y es que con el tiempo hemos visto que la construcción industrializada por módulos es muy costosa. Solo con el coste del transporte de los módulos no podemos competir con la construcción. Ahora, por el contrario, ya no transportamos aire. Llevamos los componentes a la obra y se montan allí».

La gran revolución que plantean Begoña y su equipo consiste, asimismo, en diseñar la cadena de producción para fabricar todos los elementos que necesita un proyecto inmobiliario. Cualquier proyecto inmobiliario. Independientemente de su tamaño. De hecho, cuanto más grande, mejor. «Lo más fácil es cualquier proyecto grande. Las viviendas plurifamiliares, en altura, son lo más sencillo».

Y, ¿cómo se reducen los costes?

«Como no se puede atacar los costes de los materiales ni la mano de obra, hay que atacar la productividad. Pero hay que saber hacerlo. Si a la ingeniería industrializada se le suma la producción automatizada, el resultado es un producto o un proceso más barato. Y consiguiendo la economía de escala, como sucede en otros sectores, se reduce el coste. Diseñamos las líneas de producción, los planos de ingeniería… Tan importante es la ingeniería de producción para el producto como el proceso para abaratar costes. Y lo más interesante es que se puede llegar al grado de industrialización que se quiera, ya que hablamos de construcción por montaje de componentes», explica Begoña López Ferrer.

«El promotor, desde el minuto uno tiene precio y plazo cerrado, no hay desviación de presupuesto»

Es una apuesta en la que, en su opinión, todos salen ganando. «El arquitecto debe realizar un gran esfuerzo a la hora de elaborar un proyecto muy detallado, pero posteriormente, la supervisión de obra es mucho más sencilla. Para el promotor, por su parte, desde el minuto uno tiene precio y plazo cerrado. No hay desviaciones en la obra y, por tanto, no hay desviaciones de presupuesto. Sin olvidar que los plazos se reducen hasta un 50%. Por ejemplo, se pueden instalar 500 metros cuadrados diarios de forjado. Lo cual, si se trata de iniciativas privadas, se traduce en una mayor rentabilidad de la inversión.

Además», prosigue, «desde el punto de vista del empleo, será más fácil atraer trabajadores a una industria con tecnología e innovación que a pie de obra».

De hecho, la elevada siniestralidad del sector de la construcción, unido a la falta de estabilidad laboral convierten a la construcción en un sector poco atractivo para los jóvenes, que son quienes deberían tomar el relevo generacional.

«La falta de relevo generacional es un problema de difícil solución. Ya que, por ejemplo, a nivel de inmigración, España no es un país atractivo para los trabajadores de la construcción de otros países. No en vanos, nos encontramos en el puesto 34 de los mejores países para los trabajadores de la construcción, según salario, nivel de vida y siniestralidad laboral en el sector».

En opinión de Begoña López Ferrer, «todos estos factores han provocado que el sector se tenga que renovar. Que el cambio deba producirse por necesidad. Pero para que esto funcione hay que tener una industria mínima y hay que tener continuidad porque tiene unos costes fijos muy elevados. Y el problema es que en nuestro país no se cuida el tejido industrial porque no interesa. Alemania, Francia o Reino Unido sí se han dado cuenta a tiempo de que reconvertir la industria les proporciona estabilidad. Y en España, las ayudas y el apoyo de la iniciativa pública deberían dar ejemplo, ya que a nivel privado si hay mucho interés por invertir».

Evita desviaciones en los presupuestos y los plazos se reducen en un 50%

Las implicaciones de la construcción industrializada por componentes controlarán costes y reducirán plazos, pero también aporta ventajas a largo plazo, tal y como explica la CEO de esta ingeniería. «La huella de carbono bajo este sistema es mínima. Se generan menos residuos. Pero también habrá una mayor durabilidad de los materiales utilizados y, por tanto, los edificios requerirán de un menor mantenimiento. Lo que a la larga supone una mayor rentabilidad para el inversor».

La compañía acaba de despegar y lo hace con varios proyectos en la mochila. Trabaja con Grupo Porcelanosa en el componente de baños modulares, también en el proyecto de industrialización del Hospital 12 de octubre para Sacyr, con KFC en su proyecto modular de nuevos edificios y en otros grandes proyectos inmobiliarios entre los que figuran residencias de la tercera edad o residencias de estudiantes. Los grandes proyectos de ‘build to rent’ que saldrán a lo largo de los próximos años en España también están en su punto de mira.

«La incorporación de la tecnología y la robotización a los procesos, junto con los nuevos materiales y los sistemas de trabajo automatizados y estandarizados suponen un salto de calidad en el mundo de la construcción. Pero la evolución real está en pensar de otro modo, para construir de otro modo. La clave está en aplicar los sistemas constructivos óptimos en cada proyecto para mejorar la productividad. El éxito no solo reside en la integración de sistemas, sino en poder fabricar los componentes de forma seriada, beneficiándonos de todas las ventajas de innovación y optimización de rendimientos que la fabricación industrial puede aportar a la construcción. En definitiva, en transformar cualquier proyecto convencional en un proyecto industrializado optimizando precio y plazos«, concluye.

 

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El trabajo colaborativo, próximo paso en la industrialización de la construcción

La construcción industrializada es ya una realidad en países de nuestro entorno como Alemania, Reino Unido y especialmente Holanda, donde el 50% de proyectos son ejecutados industrialmente.

Las cifras en España todavía distan mucho de alcanzar estas cotas, pero existen claros indicios que muestran que el camino hacia la industrialización es imparable.  Además del interés de los promotores y los inversores por este modelo, está la aparición de un ecosistema propicio para su desarrollo: desde empresas industrializadoras, que apuestan por la innovación y la industrialización aplicada a las distintas tipologías edificatorias, a fabricantes que aportan su know-how en la producción de distintos componentes. Sin olvidar a los estudios de arquitectura que ya platean sus proyectos bajo los códigos de la industrialización.

Otra de las claves está en el esfuerzo de distintas administraciones y gobiernos para estimular un sector AEC industrializado, acorde con las exigencias del Pacto Verde Europeo -con meta en el año 2050- para lograr un continente climáticamente neutro.

El entorno es más favorable que nunca, pero queda mucho camino por recorrer y el siguiente reto para optimizar los procesos constructivos -logrando una mayor eficiencia y un menor impacto en el entorno- está en incorporar planteamientos que favorecen un trabajo colaborativo fluido.

  • La digitalización de todos los materiales y productos, no como una pieza aislada sino como parte de un componente que se incorpora a la arquitectura.
  • El impulso a la construcción circular en todas las fases -diseño, construcción y operación de las edificaciones- ampliando este concepto a las fases del desmantelamiento y reaprovechamiento de los materiales.
  • La implementación de tecnología puntera para lograr una fabricación de componentes con robótica colaborativa, siempre bajo la premisa de construcción industrializada.

Industrializar es un proceso sencillo pero complejo a la vez, que requiere conocimiento y experiencia para saber diseñar los componentes o las unidades constructivas compatibles que mejor se adapten a cada proyecto. Afortunadamente, el mercado español cuenta con profesionales de amplia trayectoria que hacen de la industrialización el mejor aliado para construir mejor, más fácil y más barato.

Los beneficios para la arquitectura, la ingeniería y la construcción al edificar industrialmente están más que contrastados. Lograr que los agentes sociales, gestores y decisores perciban la trascendencia de este modelo para la economía global y para el medio ambiente debe ser una de nuestras prioridades en los próximos años.